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| 12-8. LA NUEVA ESTATUA DE BEALE STREET | |
| Sobre las nueve de la maöana, un autocar que nos esperaba en la puerta del hotel nos llevarâa a visitar los puntos de interÚs de la cuidad, mientras que una guâa de habla hispana nos iba describiendo y explicando las caracterâsticas de estos lugares. DespuÚs de un pequeöo rodeo, llegamos a Beale Street, justo a tiempo para la inauguraci÷n de la estatua. El ambiente era impresionante, cientos de personas se habâan agolpado alrededor de la estatua, esperando pacientemente que retiraran el manto que la cubrâa, mientras que de fondo sonaban los temas del nuevo CD An Afternoon In The Garden. El calor ese dâa era inaguantable, incluso algunas personas tuvieron que ser atendidas por los servicios mÚdicos.Finalmente, tras los discursos de algunas autoridades de Memphis y de la Elvis Presley Enterprises, se inaugur÷ la nueva estatua de Elvis en Beale Street, retirando el manto que la cubrâa al son de Also Sprach Zarathrusta. Un nuevo Elvis de bronce, m½s joven y activo que el anterior, se erguâa en la plaza de Beale Street, mientras los turistas, fot÷grafos y periodistas se agolpaban alrededor para informar del acto, o simplemente, tener un recuerdo del monumento. Tras un buen rato en el que parecâa que la gente no querâa abandonar el lugar, los cientos de personas que habâa allâ reunidas (incluidos italianos, brasileöos y japoneses) comenzaron a dispersarse, y nosotros hicimos lo propio para continuar con nuestra ruta por la ciudad, que nos llevarâa a los legendarios estudios de Sun Records (ese dâa s÷lo entramos en el bar y la tienda) y que terminarâa en Graceland Plaza, una especie de parque tem½tico situado justo enfrente de Graceland, con tiendas, bares, museos y actuaciones, donde muchos de nosotros permanecimos el resto del dâa, visitando las tiendas y adquiriendo todo tipo de souvenirs, desde una placa de Elvis Presley Boulevard hasta una rÚplica de un disco de oro. Todo lo imaginable se podâa encontrar allâ con la cara o el nombre de Elvis, desde una alfombra a un llavero. 20 aöos m½s tarde, el Rey sigue siendo un negocio seguro. | |
| 13-8. VISITA A TUPELO | |
| El dâa 13 por la maöana un nuevo chofer de la empresa American Charters And Tours Inc nos esperaba en la puerta del hotel para llevarnos a Tupelo, el pueblo donde Elvis naci÷ hace 62 aöos. Tras algo m½s de una hora de autopista llegamos al pueblo, y nos dirigimos a visitar la pequeöa casita que Vernon construy÷ y donde Elvis pas÷ los primeros aöos de su vida. La calle donde se encontraba la casa estaba repleta de este tipo de construcciones, casas pequeöas rodeadas de jardines, algunas en mejor estado que otras, aunque en general habâan ganado mucho con el paso de los aöos, al tener un vecino tan ilustre. La casa donde naci÷ Elvis no tenâa mas de 5 o 6 metros cuadrados, y en un par de habitaciones se encontraban todos los elementos necesarios para vivir mânimamente. Todo est½ restaurado y conservado tal y como ellos lo utilizaron. La sencillez de la casa contrasta duramente con el esplendor con el que luego vivirâa el Rey en Graceland. La puerta trasera de la casa conduce hasta un museo-tienda donde no pudimos realizar fotografâas, y en el que se encontraban diferentes objetos relacionados con el Rey, desde raras fotografâas hasta objetos y prendas personales. Uno de los objetos m½s curiosos era una toalla que unas fans habâan conseguido sobornando a un empleado de hotel. Este las dej÷ entrar en la suite de Elvis justo despuÚs de que Úl se fuera, y cogieron una toalla todavâa hþmedaque al parecer habâa utilizado Úl. Se la llevaron y la metieron un congelador para que no se secara, descongel½ndola de vez en cuando. Finalmente, y tras m½s de veinte aöos en un frigorâfico, la donaron al museo donde, evidentemente, se sec÷. Tras visitar la casa y el museo comimos en un bar de carretera que, como casi todos por allâ, estaba repleto de fotografâas y alusiones a Elvis, hasta que el chofer del autocar, un hombre mayor muy simp½tico que habâa conocido a Elvis, nos dijo que era la hora de volver a Memphis. Pasamos la vuelta a Memphis cantando y armando jaleo, e incluso Marcos S½nchez, uno de los componentes del grupo, le dedic÷ una canci÷n al chofer. Cuando llegamos nos coment÷ que se lo habâa pasado muy bien con nosotros y que Úramos uno de los mejores grupos a los que habâa llevado en su autocar. | |
| 14-8. 706 DE UNION AVENUE | |
| El jueves no habâa ningþn acto programado por la agencia, aunque por nuestra cuenta decidimos visitar los legendarios estudios de Sun Records donde Elvis grab÷ sus primeros discos. La mayor parte del grupo se present÷ aquella tarde en el bar-tienda situado junto a la Sun, un bar repleto de alusiones a Elvis y a los legendarios cantantes que pasaron por aquel pequeöo estudio y que, en su parte superior ofrecâa toda clase de souvenirs a los turistas y un pequeöo museo con fotografâas, discos originales de la Sun y viejos aparatos de grabaci÷n. Allâ pasamos un rato hasta que nos toc÷ la hora de entrar en los estudios. Lo primero que encontramos al entrar en el estudio era una pequeöa recepci÷n con una vieja mesa de madera donde Marion Keisker recibâa a todos los aspirantes a cantante que pasaban por allâ, guardando las grabaciones que le parecâan m½s interesantes, como hizo con Elvis. Tras la recepci÷n, una puerta nos conduce directamente al estudio de grabaci÷n. Nuevamente, todo ha sido restaurado y conservado tal y como era en los 50', aunque las paredes est½n repletas de cuadros con fotografâas, discos y diferentes objetos relacionados con los artistas de Sun Records. La empleada de la Sun nos fue explicando c÷mo se crearon los estudios y como fueron apareciendo los primeros temas de rockÅnÅroll, a travÚs de pequeöos fragmentos de canciones que iba intercalando entre comentario y comentario. DespuÚs comenz÷ a comentar curiosidades sobre Elvis y los cantantes que le siguieron, Jerry Lee Lewis, C La þnica parte del estudio que no podâa visitarse era la sala de grabaci÷n, una pequeöa habitaci÷n que daba al estudio y desde d÷nde Sam Phillips dirigâa las grabaciones. Finalmente, los empleados nos dejaron unos minutos para realizar fotografâas del estudio y de los viejos instrumentos que aþn quedaban allâ. Quiz½s fueran originales o no, pero lo cierto es que la emoci÷n de haber estado en un lugar tan legendario supera cualquiera de esos detalles. La esencia continþa allâ, y eso sigue siendo lo m½s importante. | |
| 15-8. NASHVILLE Y LA VIGILIA | |
| El dâa 15 nos desplazamos hasta Nashville para visitar el museo de mþsica Country y el estudio B de RCA donde Elvis grab÷ muchos de sus Úxitos. El viaje fue realmente largo, cerca de tres horas, aunque en el trayecto pudimos disfrutar viendo, por primera vez con calidad profesional, el concierto de prueba que Elvis realiz÷ dos dâas antes del Aloha From Hawaii, y que ha sido comercializado recientemente en Estados Unidos. Una vez en Nashville lo primero que visitamos fue el Country Music Hall Of Fame, donde, junto a numerosos objetos de artistas legendarios de mþsica country, nos encontramos con el piano chapado en oro de 24 kilates que Priscilla regal÷ a Elvis en el primer aniversario de boda, el þltimo micro con el que cant÷ Elvis en directo, y un espectacular Cadillac que perteneci÷ a Elvis, con todos los utensilios inimaginables y pintado con polvo de oro de 24 kilates. Es un mus A pocos metros del museo se encuentra el estudio B de RCA, donde Elvis realiz÷ m½s de 50 sesiones de grabaci÷n y que actualmente tambiÚn se ha convertido en museo. Tras esperar unos minutos en una espaciosa sala repleta de fotografâas de artistas que grabaron allâ, nos adentramos en el estudio, y, a travÚs de unos cristales, pudimos apreciar la sala donde Elvis y otros artistas grabaron en los 50', 60' y 70'. Desde allâ (a la sala no se podâa entrar), la guâa del museo nos explico varias anÚcdotas sobre Elvis y los mþsicos que allâ grabaron. Nos cont÷ c÷mo, cuando Elvis grab÷ uno de sus ½lbumes de Navidad, a mediados de aöos, Elvis ambient÷ al m½ximo el estudio para sentirse como si estuviera en esas fechas, incluso coloc÷ un ½rbol de Navidad completamente decorado para crear el ambiente adecuado para la grabaci÷n. Nuevamente, todo se ha restaurado y decorado tal y como estaba cuando Elvis grab÷ allâ, con los micros, equipos y partituras que se utilizaron en aquella Úpoca. La visita no dio para mucho m½s, pero, antes de abandonar la ciudad, hicimos una para en el Hard Rock CafÚ, donde pudimos ver expuesto uno de los þltimos trajes de calle que Elvis utiliz÷ en 1977. El viaje de vuelta fue mucho peor que el de ida, con una enorme caravana debido a unas obras que estaban realizando en la autopista. Ese retraso motiv÷que no lleg½ramos a la hora de comienzo de la vigilia, programada para las nueve de la noche. Tras una pequeöa parada en el hotel, nos dirigimos hasta Graceland, donde llegamos alrededor de las 12 de la noche. Habâan pasado tres horas desde el comienzo de la vigilia, y la cola era increâble. El Elvis Presley Boulevard habâa sido cortado al tr½fico, y la cola daba varias vueltas hasta llegar a la puerta de Graceland. Nos pusimos en fila y comenzamos a hacer turnos para cenar. El ambiente era impresionante. La mþsica de Elvis no dejaba de sonar, a travÚs de unos altavoces colocados junto a la puerta. Todo lo que sonaba eran canciones lentas o baladas. Poco a poco nos fuimos acercando a la puerta, donde nos encendieron las velas y, lentamente, fuimos ascendiendo hasta el jardân de la meditaci÷n. Era emocionante echar la vista atr½s y observar como miles de personas detr½s de nosotros iban avanzando hacia los jardines de la mansi÷n. Una vez que llegamos la tumba y, tras permanecer algunos minutos en los bancos situados junto a la piscina, comenzamos el camino de vuelta hacia la salida, mientras contempl½bamos la infinidad de ramos y coronas depositados a lo largo del camino. Eran casi las seis de la maöana del dâa 16. El tiempo habâa pasado muy r½pido, y aþn quedaban muchas cosas por hacer. En un par o tres de horas volverâamos al mismo sitio para visitar la mansi÷n. | |
| 16-8.GRACELAND | |
| El dâa 16 por la maöana nuestro Club hizo la visita oficial a Graceland (aunque algunos de nosotros no habâamos podido esperar tanto tiempo y habâamos entrado en la mansi÷n algunos dâas antes). Desde Graceland Plaza-el recinto de museos y tiendas que hay enfrente de la mansi÷n-salen unos autocares que te dejan en la puerta de la casa. Lo cierto es que, una vez allâ, la casa parece m½s pequeöa de lo que aparenta en las fotografâas, aunque, una vez dentro, esa idea opini÷n cambia completamente. Una a una fuimos pasando por todas las habitaciones y salas de la mansi÷n, el comedor, la jungle room, la sala del billar, la cocina, la sala d÷nde Elvis escuchaba mþsica y tenâa tres televisores conectados a la vez, y el dormitorio de sus padres que, este aöo, se abrâa al pþblico por primera vez. Todas estas habitaciones est½n situadas en la primera planta y el s÷tano, y lo þnico que no se puede visitar son los dormitorios de la segunda planta. Siguiendo la ruta que nos marcan, salimos de la mansi÷n y visitamos las oficinas de Vernon y el cobertizo que Elvis usaba para el tiro al blanco. Finalmente llegamos a otro local donde est½n expuestos todos los discos de oro y platino de Elvis. algunos de sus trajes, trofeos de todo el mundo, y toda clase de objetos personales, cuadros y curiosidades. Es realmente emocionante entrar en ese largo pasillo decorado con cientos de discos y ver algunos trajes m½s caracterâsticos, como el del 68' o el del aloha. Seguidamente, el camino nos lleva hasta el jardân de la meditaci÷n, donde est½n enterrados Elvis y sus padres. Una montaöa de flores cubre la tumba del Rey, por lo que resulta casi imposible ver las letras de su nombre. Cientos de coronas y ramos de todo el mundo, en forma de coraz÷n, guitarra, o cualquier cosa imaginable, rodean el jardân y el camino que dirige hacia la salida. Una vez allâ el autocar nos dirige nuevamente a Graceland Plaza, para terminar de visitar los museos. En el museo de autom÷viles pudimos contemplar el Cadillac rosa, el Ferrari, un jeep que Elvis us÷ en Blue Hawaii, y el resto de motos y coches que pertenecieron al Rey. TambiÚn se ha colocado en el centro una especie de cine de autom÷viles, donde proyectan pelâculas y actuaciones. El Sincerely Elvis es un pequeöo museo con m½s objetos personales del Rey, allâ pudimos ver su traje de boda, la cuna de Lisa Marie y algunos de los discos de su colecci÷n personal, entre otras muchas cosas. Finalmente visitamos los aviones del Rey, el Lisa Marie y el Hound Dog II. Los acabados del interior del Lisa Marie son de autÚntico lujo, con sof½s, sillones, mesas de reuniones, e incluso una cama. El Hound Dog II es un avi÷n pequeöo y s÷lo se puede entrar de uno en uno ya que, desgraciadamente, el interior s÷lo se puede ver a travÚs de un cristal que hay justo al entrar. Y esto fue todo lo que dio de sâ aquella maöana. Aþn hubo tiempo para comprar souvenirs, antes de abandonar el lugar por þltima vez. A pesar de ello, aun quedabauno de los grandes momentos del viaje: "ver" a Elvis en concierto.J.L. | |
| ELVIS IN CONCERT 97' | |
| Memphis, s½bado 16 de agosto de 1997, 18.20 horas y unos 40¹ a la sombra. El autocar nos deja ante las mismas puertas del Mid-South Coliseum. Nos apresuramos a entrar y algunos, pese a saber que se prohâbe terminantemente la entrada al recinto de videoc½maras y grabadoras, se arriesgan a camuflarlas, pero la mayorâa son detectados por los servicios de seguridad. En los pasillos que circunvalan las entradas a las gradas se encuentran instalados puestos de memorabilia y, çoh sorpresa!, una especie de stand donde venden fotos de la legendaria TCB Band y prometen a grito limpio que sus componentes (el guitarrista James Burton, el baterâa Ronnie Tutt, el bajista Jerry Scheff y el pianista Glen D. Hardin) vendr½n enseguida a firmarlas. A los pocos minutos aparecen, ante los ojos asombrados de los fans, los cuatro componentes, con 25 aöos m½s que en el Elvis On Tour pero con una vitalidad qu e augura un excelente concierto. Un poco m½s adelante, sentado tras una mesa plegable repleta de fotografâas, se encuentra Shaun Neilsen, componente de Voice, un grupo coral que acompaö÷ a Elvis entre 1973 y 1975. Neilsen reparte aut÷grafos, charla y se fotografâa con los fans, pero son ya las 19.05 y los altavocesdel Mid-South Coliseum anuncian el comienzo del espect½culo, por lo que los m½s de 10.000 personas que abarrotan el recinto se apresuran a localizar sus asientos y a esperar con nerviosismo e impaciencia a que comience el show. Se apagan las luces y un potente foco ilumina desde lo alto a cuatro policâas que, a lomos de sus Harleys,escoltan a un Cadillac negro que cruza el patio de butacas ante las miradas at÷nitas de los que allâ se encuentran sentados y se pierde bajo el escenario. Una nube de periodistas intenta seguirle el rastro pero no lo consiguen y se quedan en medio d el pasillo disparando sus flashes a todo lo que se menea. "Elvis is in the building again" anuncia Wink Martindale, el presentador que ya realizara numerosas entrevistas a Elvis para la cadena de televisi÷n KLAC-TV de Memphis en el aöo 1956. A continuaci÷n, el c÷mico Sammy Shore, que acompaö÷ a Elvis en Las Vegas en su regreso a los escenarios en 1969, po-ne al pþblico a tono para el concierto. Acto segui-do, tras una cortina traslþcida sobre la que los l½seres proyectan un caleidos-copio de colores y for-mas entre las que des-tacan unas enormes iniciales "EP", la Memphis Symphony Orchestra le dedica a Elvis un tributo especial titulado The Elvis Overture, compuesto por distintos arreglos encadenados de temas muy conocidos del Rey. Son ya las 19.20 y la orquesta interpreta los primeros compases del Also Sprach Zarathustra mientras la cortina sube lentamente y bajan del techo tres pantall as rectangulares gigantescas que se colocan por encima de las cabezas de los mþsicos. La pantalla central, la m½s grande, est½ dispuesta en sentido vertical y las otras dos que la flanquean, en sentido horizontal. Mientras en las dos pequeöas se ven im½genes de los mþsicos que est½n tocando en directo, en la grande aparece un primer plano de un Elvis plet÷rico del Aloha From Hawaii que se acerca al micr÷fono y comienza a cantar las primeras estrofas del C.C. Rider. Los m½s de 10.000 espectadores que llenan el Coliseum no dan crÚdito a lo que oyen sus oâdos: la voz de Elvis suena con una potencia y una claridad asombrosas, la instrumentaci÷n grandiosa y perfectamente sincronizada y los coros enÚrgicos y oportunos. Los avances tecnol÷gicos, la profesionalidad de los mþsicos y la ilusi÷n de los fans han obrado el milagro: Elvis est½ vivo, al menos durante las tres horas y media que va a dur ar el concierto. A continuaci÷n Elvis interpreta una serie de canciones extraâdas tanto del Aloha como del Alternate Aloha: Burning Love, Streamroller Blues, I CanÅt Stop Loving You, Johny B. Goode y You Gave Me A Mountain. Se ven las im½genes alternativas que en su dâa no se utilizaron junto con tomas ampliadas de detalles que en el formato vâdeo pasan casi desapercibidos. Los dos temas siguientes est½n extraâdos del The Lost Performances y del ThatÇs The Way It Is: Polk Salad Annie y YouÇve Lost That Loving Feeling. Seguidamente, mientras en la pantalla central se ve un gigantesco anagrama del Elvis In Concert-97, las Sweet Inspirations avan-zan hacia la parte frontal del escenario e interpretan, acompaöadas por la orquesta, el tema hom÷-nimo Sweet Inspiration. Tras esta canci÷n Elvis vuelve a la carga con temas e im½genes extraâdas del On Tour: Lawdy Miss Clawdy, I Got A Woman, Never Been To Spain, Just Pretend e In The Ghetto. Luego avanzan hasta el centro del escenario J.D. Summer y los Stamps para interpretar el tema gospel Sweet, Sweet Spirit mientras en la pantalla grande vemos c÷mo Elvis les escucha atentamente cantar esa misma canci÷n 25 aöos atr½s. Para terminar la primera parte del concierto, la voz de Elvis (extraâda del concierto que dio en este mismo recinto el 20 de marzo del 74, pero esta vez sin im½genes) interpreta How Great Thou Art mientras las Sweet Inspirations, los Imperials, Voice y J.D. Summer y los Stamps sacan el mejor partido a sus gargantas y ofrecen un envoltorio de lujo a la voz de Elvis. Tras esta canci÷n, un numeroso coro de niöos ataviados de angelitos negros (The OÇLanda Draper Choir) se colocan en formaci÷n al pie del escenario y acompaöan a un Elvis que interpreta, ahora ya con im½genes, Bridge Over Troubled Water. Son ya las 8.35 y tenemos por delante un intermedio de media hora que muchos aprovechan para comprar camisetas, programas y recuerdos del concierto. A las 9.05, George Klein, discjockey y amigo ântimo de Elvis, cuenta algunas anÚcdotas y presenta la segunda parte del espect½culo, que comienza con la actuaci÷n del c÷mico Jackie Kahane, el mismo que acompaö÷ a Elvis en muchos de los conciertos de los 70 y que pronunci÷ el panegârico en el entierro del cantante, el 18 de enero de 1977. A continuaci÷n bajan de lo alto del escenario unas gigantescas letras luminosas, hechas con bombillas rojas, que forman el nombre "ELVIS" y que son iguales a las que aparecen en el Ç68 Comeback. Tras ellas se puede ver a Elvis interpretando Trouble y Guitar Man mientras la orquesta le acompaöa en directo. Pero ahora es el momento de que cobren protagonismo los mþsicos que acompaöaron al Rey en sus primeros aöos como cantante, por lo que todos los focos iluminan a Scotty Moore, D.J. Fontana y los Jordanaires, que se sitþan en la parte frontal del escenario. Junto a ellos hace acto de presencia Ronnie McDowell, famoso imitador de Elvis (no en el fâsico sino en la voz) que se hizo muy popular entre los fans de Elvis a raâz de su Úxito del 77 The King Is Gone y de la banda sonora de la pelâcula Elvis, que Kurt Russell interpret÷ en 1979. McDowell cant÷ temas de los 50 como ThatÇs All Right, Blue Moon Of Kentuky, Baby LetÅs Play House, Heartbreak Hotel, DonÅt Be Cruel y Mistery Train. A Ronnie McDowell le sigui÷ otro de los mejores imitadores (tambiÚ en la voz þnicamente) de Elvis: Terry Mike Jeffrey. Comenz÷ con Teddy Bear y sigui÷ cantando, con su increâble voz de tenor y su destreza a la guitarra y al piano, My Wish Came True, Are You Lonesome Tonight, Surrender y ItÇs Now Or Never. Acto seguido tuvo lugar el m omento m½s emotivo del concierto: son las 21.50 y Priscilla Presley aparece en mitad del escenario entre los aplausos enfervorizados de todos y cada uno de los que abarrotan el Coliseum y les dice visiblemente emocionada:-Muchas gracias por estar aquâ. Sois los mejores fans del mundo. VerÚis, es muy emocionante estar aquâ con vosotros esta noche y compartir la emoci÷n y la magia de Elvis en concierto, con la ayuda de los magnâficos miembros de su banda, los coros y el apoyo y cariöo de mi familia, que est½ aquâ esta noche: pap½ y mam½ (y seöala hacia uno de los palcos). No se me ocurre ninguna manera mejor que Ústa de homenajear a Elvis y por eso entiendo por quÚ est½is aquâ esta noche para verlo. Es importante para mâ haceros saber que Lisa y yo, junto con la familia de Elvis, sus amigos y el personal de Graceland, agradecemos profundamente vuestra dedicaci÷n a la memoria de Elvis. Nos sentimos muy dichosos esta noche y queremos agradeceros vuestra interminable lealtad. ËSabÚis?, para Elvis s÷lo habâa algo mejor que los premios y reconocimientos pþblicos: su hija Lisa Marie. A ella no se le dan muy bien los discursos, asâ que hace unas tres semanas se le ocurri÷ una idea, y esto fue lo que se le ocurri÷. Priscilla seöala al techo, del que cae una nueva pantalla gigante, esta vez cuadrada, que se superpone sobre las otras tres. En ella aparece Elvis cantando los primeros versos de DonÇt Cry Daddy. En la segunda estrofa, y ante el delirio del pþblico, aparece en pantalla Lisa Marie cantando la misma canci÷n, con una voz preciosa, potente, con personalidad propia. En el estribillo, y gracias a la moderna tecnologâa, aparecen las im½genes de padre e hija cantando a dþo la canci÷n. Cuando acaba el tema Lisa sale al escenario para dar las gracias a los fans y, junto a su mad re, se disponen a abandonarlo, pero ante la magnitud de los vâtores y aplausos Priscilla pide que vuelvan a pasar el vâdeo y podemos contemplar otra vez el mejor de los 13 dþos (12 de ellos en las pelâculas que interpret÷ en vida) que cant÷ Elvis. A continuaci÷n los mþsicos vuelven al directo y Elvis, vâa vâdeo digital, vuelve a la carga conThe Wonder Of You, Hound Dog, DonÇt Be Cruel, All Shook Up, Heartbreak Hotel, One Night, Love Me Tender y Make The World Go Away. Son ya las 22.25 y Elvis est½ cantando Suspicious Minds. Casi al final de la canci÷n una sobrecarga elÚctrica da al traste con la voz y la imagen de Elvis, pero los mþsicos, en un alarde de profesionalidad encomiable, siguen tocando y acaban la canci÷n como si tal cosa. El pþblico agradece el detalle y el problema se subsana en un par de minutos, por lo que deciden repetir el tema entero. Seguidamente, y ya para concluir e l concierto, Elvis interpreta IÇll Remember You, Big Hunk OÇLove, My Way, An American Trilogy y, como no, CanÇt Help Falling In Love. Falta tan s÷lo un minuto para las 23. 00 horas y todos estamos alucinados con el espect½culo. Ha sido, sin lugar a dudas, el mejor concierto que hemos presenciado. Sonrisas, suspiros, cabezas que asienten con admiraci÷n, y una palabra que va de boca en boca: "Irrepetible". | |